jueves, 11 de julio de 2013

Qué sería de Troya sin su mito

          Estaba mirando mi perfil en este blog y me he dado cuenta de una cosa: Digo que voy a hablar de algo en particular y al final hablo de lo primero que se me ocurre. Y pienso yo, para eso es mi blog ¿no?. En fin, cuando estudié historia del arte en el instituto una escultura llamó mi atención: "Laocoonte y sus hijos". 
          
          Perteneciente al período helenístico griego y hecha en mármol blanco es la escultura que culmina con dicho período artístico en un grado de barroquismo brutal. Como casi todo lo que se hacía en la antigua Grecia, esta obra es de carácter mitológico. Laocoonte (personaje central en la escultura) fue un sacerdote troyano de Apolo que fue castigado por los dioses a morir estrangulado por dos serpientes marinas junto a sus dos hijos, ya que se negó a aceptar el regalo de los griegos; el conocido Caballo de Troya, declarando: "no os fieis de los griegos ni siquiera cuando os traigan regalos". Lo mas impresionante de esta escultura, para mi, no sólo es la crueldad con la que los antiguos dioses castigaban a los humanos sino como se aprecia la tensión y el dramatismo en los rostros de Laocoonte y sus hijos. Aparte de apreciarse esa tensión e inestabilidad, también podemos observar la impotencia de Laocoonte por no poder salvar a sus hijos de dicho castigo divino. Es impresionante como el rostro esculpido refleja los sentimientos de una manera muy real.


          Y de un troyano castigado por Dioses a una diosa que fue la causante de la guerra de Troya: Helena. En una de sus múltiples metamorfosis, esta vez en cisne, Zeus raptó a Leda quién puso varios huevos. De uno de ellos nació Helena de Troya quién fue raptada por Paris, príncipe de Troya. A raíz de ese rapto, comenzó la guerra de Troya. Helena es un personaje que ha sido mencionado cientos de veces en la historia de la literatura. Y una de esas menciones me lleva a un poema en particular de William Buttler Yeats, "Leda and the Swan" ("Leda y el Cisne"):

Una ráfaga súbita: las magnas alas desplegadas
sobre la doncella vacilante, los muslos acariciados
por las negras palmas, en el cuello el pico preso;
indefensa y sujeta pecho contra pecho.
¿Cómo pueden esos frágiles dedos aterrados
defender los mansos muslos de la gloria alada?
Y ante ese blanco torrente un cuerpo así tendido,
¿qué hace salvo sentir el palpitar desconocido?
Un espasmo en la entrepierna concibe 
el muro caído, el techo y la torre ardiendo,
a Agamenón y su muerte. 
Tan impotente,tan rendida ante el brutal hijo del aire,
¿Unió ella al recibirlos el saber y el poder
antes de que el indiferente pico la dejara caer?

Si en este caso, literatura, arte y mitología son fascinante por separado, en su conjunto es algo que no tiene descripción alguna.




martes, 2 de julio de 2013

Ramón María del Valle-Inclán







          A petición de una gran amiga mía, Patricia, en ésta nueva entrada al blog voy a hablar de un personaje peculiar en la historia de la literatura española, Ramón de María del Valle-Inclán (1866). Nacido en Pontevedra fue un novelista, poeta y dramaturgo español que formó parte de la corriente modernista conocida como la "generación del 98" junto a Pío Baroja, Azorín, Antonio Machado y Miguel de Unamuno, entre otros. Cómo anécdota a éste personaje he de decir que perdió su brazo izquierdo en una disputa en un café en 1899 tras un golpe de bastón.

          Desde mi punto de vista, o mejor, desde mi humilde percepción de la literatura, dos obras destacan en mi biblioteca: "Flor de Santidad" y "Luces de Bohemia" (la primera una novela y la segunda un teatro). "Flor de Santidad" está centrada y ambientada en las tradiciones populares y leyendas gallegas con las que éste autor está completamente familiarizado desde la infancia. Esta obra tiene como telón de fondo la perenigración a Santiago de Compostela. La protagonista es una pobre pastora huérfana desde bien joven y visionaria lo que la llevará a un desenlace que roza, por boca de algunos críticos, el patetismo. "Luces de Bohemia", por el contrario, es una de las obras mas importantes escritas por éste autor ya que crea un nuevo género teatral: el "esperpento". Para muchos críticos literarios, el "esperpento" más que un estilo es una poética ya que es una forma de crear que consiste en relatar hechos y personajes de una manera determinada. La degradación de dicho "esperpento" podemos encontrarla en la obra de Valle-Inclán puesto que afecta no solo a ambientes, cuyos escenarios principales son burdeles, tabernas, etc. sino a los personajes, como prostitutas, borrachos, mendigos ó pícaros. La idea de "esperpento" asociada a éste autor en particular es porque una de las características principales de Valle-Inclán es la mezcla de grandeza y grotesto en el uso de éstos ambientes y personajes particulares. El argumento principal de ésta obra es cómo Max Estrella, un poeta ciego que protagoniza la obra, se convierte en una parábola nefasta de sí mismo ante la imposibilidad de vivir en un país tiránico, ilícitio, leonino e intolerante como la España de la Restauración (bajo el reinado de Alfonso XII) donde "brillaba" la constitución de 1876 y donde los primeros movimientos que cuestionaban la existencia de una única nación comenzaron a surgir (Regionalismo y Nacionalismo). En éste período también surge la pérdida de las últimas colonias del Imperio español (Cuba y Filipinas). Valle-Inclán también tendrá que enfrentarse, literalmente hablando, a una sociedad principalmente agraria donde el bloque de poder se centraba en las fábricas textiles del País Vasco y Cataluña. Quizá, por ésta razón, Valle-Inclán caracterizó a su obra "Luces de Bohemia" con el pesimismo y la pobreza de una sociedad que no terminaba de crecer.